viernes, 27 de mayo de 2011

Real Madrid: Un temporadón que no es suficiente

Como tengo un poco abandonado este blog (estoy entregado a Correte-labanda en cuerpo y alma, además de escribir semanalmente en el blog argentino "Timossi Fútbol"), he decidido usarlo únicamente para aquellos asuntos sentimentales, emocionales y de experiencias vividas por mi persona.  Estos brotes no suelen darme con frecuencia, por lo tanto pueden pasar incluso meses para que escriba. Pues eso.

Hablemos de la temporada del Real Madrid. Para mi, espectacular. Pero enfrente ha tenido, una vez más, al mejor equipo del mundo, que le ha cortado el paso en dos frentes (Liga y Champions) y se lo ha puesto difícil en uno (Copa del Rey). Es decir, si quedar segundos en Liga, campeones de Copa del Rey y Semifinalistas de Champions es un temporadón, la del Barça (Campeón de Liga, Subcampeón de Copa y posible campeón de Champions) es de otra galaxia.

Si hablamos de la Liga, he de decir que conseguir 92 puntos, siendo el segundo mejor subcampeón de la historia (el año pasado fue el mejor con 96), es un mérito enorme, pero el fallar en momentos decisivos en los que el Barça no ha fallado (hasta que la Liga no estuvo sentenciada el Barça sólo había perdido un partido) propició que los blancos se descolgaran en la lucha. Lo raro y difícil de entender es que el Real Madrid pinchó en los partidos menos esperados, y sin embargo goleó en sus estadios a los rivales más difíciles. Quizás para los partidos en los que el rival pequeño se encierra, se debería jugar como en el último partido de Liga ante el Almería, en el que ganamos por ocho goles.Ya sé que en ese encuentro nadie se jugaba nada, pero yo veo al Madrid capacitado para acabar con cualquier rival si es capaz de jugarle de esa manera, en tromba y con Xabi Alonso como único mediocentro. Quizás nos metan uno o dos goles, pero lo más probables es que nosotros marquemos siete u ocho. (Lo digo enserio, para los partidos en casa ante rivales difíciles deberiamos jugar así, o en su defecto con Sahin junto al tolosarra y cuatro atacantes).


Mourinho encontró pronto un once, el conocido como "El Once de la Felicidad": Casillas, Ramos, Pepe, Carvalho, Marcelo, Xabi Alonso, Khedira, Di María, Özil, Cristiano Ronaldo e Higuaín. Aunque el equipo no empezó con mucho gol (sólo marcaron tres goles en los primeros tres partidos) pronto la delantera se reactivó, hasta el punto de que CR7 se disparó en el Pichichi, Higuaín marcó siete goles en nueve partidos y el equipo se colocó líder antes del Clásico. Pero la temporada dio un giro inesperado con aquel 5-0 en el Camp Nou. Fue una muerte súbita. Los blancos fueron totalmente inofensivos y los azulgranas hicieron lo que quisieron. Fue una humillación brutal que dejó sucuelas, aunque no lo demasiado fuertes como para caer en picado. El Real Madrid supo reinventarse ante la situación y la preocupación de la lesión de Higuaín, jugador clave en el esquema de Mou hasta ese momento. Se tuvo que confiar en Karim Benzema, después de varias probaturas sin él, y el francés acabó por explotar. Goleaba en Copa y Champions, pero la Liga se le resistía. Los blancos consiguieron cinco victorias consecutivas, pero pincharon inexplicablemente en Almería, donde el Barça había marcado ocho goles hacía unas jornadas. Un palo en el último minuto y un penalti no señalado provocaron que los azulgranas se fueran más en la clasificación. Era el último partido de la segunda vuelta.
         
El brasileño, uno de los mejores esta temporada en el club blanco
Para colmo, dos jornadas después, el Madrid perdía en el Reyno de Navarra en uno de los peores partidos de la temporada. Los blancos no tuvieron ocasiones y apenas inquietaron la meta de Ricardo.En aquel partido debutó Adebayor, que llegó como único fichaje de Invierno para hacerle competencia a Benzema y cubrir la baja del Pipita. En ese momento, el Madrid se ponía a siete puntos de distancia al liderato. Todo se veía más negro,pero el equipo no tiró la toalla. Ganó con comodidad a la Real Sociedad y logró ganar en uno de los campos más difíciles de la Liga BBVA, Cornella El Prat, jugando con diez desde la primera jugada del partido por la expulsión de Iker y jugando con un trabajo espectacular y una casta inmensa. El Madrid se había conseguido poner a cuatro puntos gracias al empate del Barça en Gijón, y Benzema había conseguido ser el jugador determinante que se esperaba hace mucho tiempo, marcando ocho goles en seis encuentros; pero la cosa se volvió a torcer cuando el Madrid empató en Riazor. No fue un partido nada bueno, parecía que el Madrid no encontraba las ideas para llegar a la puerta de Aranzubía. El partido, como ante Osasuna, resultó desesperante. Y es que también ocurrió ante el Sporting de Gijón, en para mí el partido clave para dejar la Liga en manos del Barça. Los blancos debían mantener la distancia con el Barça, que en ese momento era de cinco puntos (los azulgranas empataron en el Pizjúan) pero el Madrid no demostró la eficacia en su campo que llevaba logrando durante toda la temporada (había ganado todos y cada uno de los partidos, en todas las competiciones sin excepción) y sucumbió ante un Sporting que también fue inofensivo, pero que marcó ya transcurrida gran parte de la segunda parte y obligó al Madrid a remontar desesperadamente. Hasta tres veces sacaron los rojiblancos tres balones en línea de gol, y el Madrid se fue de su estadio sin ver puerta y viendo como la Liga se iba para Barcelona. La ventaja ya era, con la victoria de los azulgranas en el Madrigal, de ocho puntos.

CR7: 41 goles en 34 partidos
Ocho puntos que fueron insalvables. De nada valió golear al Athletic en San Mamés, porque en el Clásico al Barça le valía el empate, y así fue. Los blancos jugaron un gran partido, muy digno ante un rival estratosférico, pero el resultado no fue a más. Por lo que, salvo la derrota ante el Zaragoza, el resto de encuentros que quedaban se limitaron a ver como el Madrid masacraba a sus rivales por orgullo, y sobre todo, por que Cristiano Ronaldo lograra no sólo el pichichi, sino el récord de goles en una temporada en toda la historia de la Liga Española. 29 goles en las últimas seis jornadas convirtieron al Madrid en el máximo goleador de la temporada, siendo Cristiano el máximo protagonista con once tantos (en cuatro partidos) logrando superar a Hugo Sánchez y Zarra con una cifra de otro planeta: 41 goles. Es el consuelo de una temporada que no ha estado mal, si contamos que el Madrid ha hecho una de las mejores campañas de su historia, ha ganado tanto en casa como fuera a Valencia, Villareal, Athletic, Sevilla y Atlético de Madrid (del 3º al 7º); ha sido el máximo goleador del campeonato, ha hecho debutar a diez canteranos y ha descubierto que tiene una camada de jóvenes futbolistas que han dado un nivel impresionante (Özil, segundo mejor asistente del campeonato con 17 pases de gol; Di María como un jugador eléctrico, rápido, con regate y gol; Marcelo demostrando que es uno de los mejores laterales izquierdos del mundo). Lo malo y lo peor para el Madrid es que el eterno rival ha hecho una temporada áun mejor. Y eso, siempre duele. Nos vemos al año que viene ;)

PD: Este resumen de la Liga 2010/2011 del Real Madrid es estrictamente deportivo. Creo que ya se ha hablado suficiente de lo que ha pasado en ruedas de prensa, oficinas de la UEFA y demás.

miércoles, 27 de abril de 2011

Crónica de un viaje maravilloso

La pasada semana tuve la suerte de visitar una de las ciudades más bonitas y representativas de nuestro país: Bilbao, un lugar diferente con una cultura única y una gente asombrosa. Muchos creerán que País Vasco es independentista, ruin, antipático y rastrero; pero en realidad es un paraíso donde reina la cortesía, el buen gusto por las cosas y la belleza de lugares emblemáticos. Y sobre todo, Bilbao es una ciudad donde se respira fútbol por los cuatro costados. Los bares, las calles, los balcones... hay banderas del Athletic por todos lados. Y eso, lo reconozco, es algo que me fascina.

Salimos de mi pueblo a las doce de la madrugada del viernes, y llegamos allí a las ocho de la mañana. No podíamos ir al hotel hasta las doce, así que lo primero que hicimos fue aparcar... en el mismísimo San Mamés. Aquella catedral de fútbol a la cual derribarán en unos años para construir, justo al lado, un campo nuevo, más grande y más espectacular, semejante al "Allianz Arena" de Múnich. Dimos una vuelta a su alrededor y luego nos fuimos a desayunar algo. Caña y pincho de tortilla de patatas con queso y jamón, puedo decir que es uno de los mejores desayunos que he tomado en toda mi vida. Nunca antes había probado nada igual. Lo de los pinchos era maravilloso, visitar cada taberna y encontrar la barra abarrotada de tapas y más tapas... Debo decir además que la gente era alucinante. Entrar al hotel de la Real Sociedad y que el recepcionista te atianda amablemente, comprar el Marca en un kiosko y que el vendedor te ayude a buscar el periódico que tiene póster (además de preguntarte de donde eres, que has venido a hacer, etc), que el camarero hable contigo del Madrid, que los viejos te saluden por la calle y se pongan a hablar contigo, que te digan con pelos y señales dónde está algo en Bilbao, que te enseñen a sacarte un ticket del tranvía...

Pero para simpáticos los jugadores del Athletic. No sé si serán los únicos en toda España que salgan de entrenar sin guardias para cortar el paso a los demás, y que encima se paren para hacerse fotos y firmar autógrafos con todos y cada uno de los aficionados que les esperan en la puerta del estadio. Solo Llorente, que aparcó su porsche blanco en la otra punta y salió por la puerta de atrás, se fue pitando sin hacerse fotos con nadie. Bueno, con nadie excepto con un colega y yo que fuimos listos y lo esperamos apoyados en una farola cercana a su lujoso automóvil. La imagen con un campeón del mundo es una de las cosas más valiosas que me traigo de mi estancia en Bilbao. Por la tarde, visitamos el interior de la Catedral. Majestuosa, parecida a un campo inglés, con un arco brillando por el sol y una mística que me dejó cautibado desde que entré por el túnel de vestuarios, emulando a los Iraizoz, Javi Martínez o Iraola. Aprendí mucho en esa guía, como que el jugador que da nombre al máximo goleador de la Liga española, "Pichichi", jamás jugó un partido de esa competición, o que a los del Athletic les llaman leones porque según la leyenda, metieron a San Mamés en una jaula con los fieros animales y no se lo comieron... ¿Sabían que el Atlético de Madrid nació a partir del Athletic? ¿O que hicieron un pacto con la Real Sociedad para jugar solo con jugadores de euskal herria y los donostiarran lo incumplieron?

Aquel día fue muy largo. Y maravilloso. Como el siguiente. Nos levantamos para ver los trofeos y obsequios del Athletic, cada uno con su historia. Quién más me impresionó fue Mr. Petland, el mayor entrenador que han tenido los rojiblancos en sus 113 años de historia. Se decía que revolucionó el fútbol gracias al hincapié en jugar por las bandas en sus sistema y el poderío físico que implantaba a sus jugadores, propio de los ingleses. Fue el mejor Athletic que se recuerda, el que ganó siete títulos en apenas diez años. Se dice que por él en la actualidad a los entrenadores les llaman "Míster". Otros impactos interesantes fue ver a un jugador que más tarde fue Lehendakari, el carné de socio de Julen Guerrero cuando tenía siete años o la jovenzuela pero inconfundible cara de Javier Clemente cuando era jugador del club bilbaíno.

Por la tarde, visitamos el casco viejo de Bilbao, al cual se accedía de forma rápida y cómoda mediante el tranvía, que te llevaba a los lugares más visitados de la ciudad. Allí si que se respiraba auténtico fútbol. Se notaba que era día de derby, porque las calles estaban abarrotadas de aficionados del Athletic y de la Real, todos juntos bebiendo cerveza. Decidimos hacer lo mismo, en la peña del Athletic, mientras veíamos el Valencia - Real Madrid. Hasta tres cañas enormes nos bebimos cada uno, para ir luego a tope a ver el gran partido. Chispeaba un poco, pero eso hizo la espera para entrar al campo más refrescante, más intensa. Aficionados de ambos equipos se abrazaban en las inmediaciones del campo, o cenaban juntos bocatas que vendían en los bares de alrededor. Antes de entrar, al colega de la foto de Llorente y a mí nos entrevistó la cadena de radio Grupo Nervión sobre las elecciones a presidente del Athletic y sobre si preferiamos el buen juego o los resultados. Ya dentro, nada tenía que ver San Mamés con la tarde de la visita guiada. Iluminado, con toda la gente, en un ambiente espectacular. Puedo decir que fue un sueño cumplido ver ese partido, en ese mismo estadio. La afición, probablemente sea la mejor de España. Yo estaba sentado en el fondo norte por abajo, cerca del césped. Cuando digo sentado en realidad quiero decir de pie, porque cuando el Athletic se acercaba a portería o se le acercaban a él, los 40.000 espectadores se levantaban de sus asientos como si llevaran un muelle  incorporado. Nada comparable al Bernabéu, donde los aficionados parece que están viendo el teatro, en San Mamés el partido es una fiesta. Y lo fue aún más gracias a la victoria ante el eterno rival, al que venció por 2-1 con goles de Muniain y Toquero, al que por cierto ovacionaban cada vez que tocaba el balón. Logramos salir en La Sexta gracias a una buena pancarta (según Antonio Esteva ;)) que adjunto aquí mismo.

El día siguiente se pasó en San Sebastián, otra ciudad muy hermosa que posee una bellísima playa como mayor atractivo, además de un monte con unas vistas espectaculares. De los mejores calamares a la Romana que he probado, en el Café de la Concha sin duda... ese día el peso de los anteriores recorría por todo nuestro cuerpo, y acabamos destrozados cuando llegamos al hotel, donde nos distraíamos jugando al Pro Evolution Soccer tirados en la cama. Fueron tres días impresionantes, en los que disfruté como un niño que descubre lo que no ha visto nunca. Con dos cosas me quedo de este maravilloso viaje...  el momento en el que estás apoyado en la barandilla del puente de la Ria de Bilbao, atardeciendo, con una mujer cantando en la calle mientras pasa la multitud de la gente y te sopla el viento en la cara; y con el Athletic y todo lo que le rodea. Porque puedo ser del Real Madrid, pero no hay duda de que es imposible no respetar ni admirar a uno de los equipos más grandes del fútbol español.

jueves, 21 de abril de 2011

Una Copa en homenaje al deporte rey

Ayer asistimos a uno de los mejores partidos de fútbol que recuerdo. A una de las finales más emocionantes, reñidas, sufridas y sensacionales que he visto en mi vida. Una final muy igualada, propia de los dos mejores equipos del mundo. Si alguien pensó lo contrario, es que está nublado a un sólo estilo, a una sola idea. Porque ayer vimos a dos equipos entregados a un partido, una afición y una Copa del Rey que pudo haber ganado cualquiera. Si señores, ayer triunfó el fútbol, por encima de las numerosas faltas y de los que nunca creyeron que esto fuera a ser posible.

Y triunfó porque vimos a dos estilos totalmente opuestos enfrentados entre sí. Y aunque eso también ocurrió el sábado en el primer Clásico, hubo ciertas diferencias que hicieron al Real Madrid todavía más peligroso en la primera parte. En primer lugar, jugó Özil en lugar de Benzema, dejando a los tres delanteros centros en el banquillo. Así, aseguraba más ideas a la hora del robo de balón. También se notó la baja de Puyol, actuando en su lugar Javier Mascherano. Mou adelantó la línea de presión para robar más arriba y dificultar los toques del Barça tan cerca de la portería. Un acierto espectacular, porque el Barça no logró tirar a puerta en los primeros 45 minutos, salvo un disparo sin peligro de Xavi. Sin duda, para mi fue la mejor primera parte que le han jugado al Barça esta temporada, y probablemente en las tres últimas. Se sintió anulado, incapaz de penetrar en área contraria más que con inútiles córners que despejaba la defensa blanca, a un gran nivel durante todo el partido. Incluso acabó desquiciendo a algunos de sus jugadores, como Messi o Villa. Totalmente irreconocible el equipo blaugrana que no encontró ideas para derrumbar el muro que implantó el técnico portugués, a base de una gran concentración y una presión muy fuerte. Además, el Madrid pudo disponer de varias ocasiones para batir a Pinto: Cristiano por tres veces y la más clara Pepe, que se elevó de forma espectacular sobre la defensa culé para enganchar un cabezazo que se fue al palo al filo del descanso. Todo eran buenas sensaciones para el Madrid, seguro de si mismo y habiendo logrado maniatar al Barça por primera vez en tres años.

Sin embargo, fue imposible hacerlo durante más tiempo. Porque los azulgranas salieron como un bólido en la segunda mitad, y desplegaron su mejor fútbol de la mano de una gran Iniesta, que lograba salir de la presión con una calidad impresionante. Apareció por fin Messi, para encumbrar a Casillas con un gran disparo que atajó con maestría el capitán madridista y una asistencia a Pedro tras dejar atrás a varios defensas, pero el gol del canterano fue anulado por fuera de juego. En plena avalancha culé, como siempre y como ante Robben en la final del Mundial, apareció el Santo. Sacó dos manos prodigiosas, una a Pedro y otra a Iniesta, la segunda más impresionante que la primera. De las mejores paradas que he visto. Parecía que el gol del Barça iba a llegar de un momento a otro, pero en una contra Di María, que perdió ochenta mil balones, tuvo la mayor ocasión para los blancos en toda la segunda parte con un trallazo que paró Pinto casi en la escuadra. Terminaron así los noventa reglamentarios, con una parte para cada uno, y con la sensación de que el Madrid estaba cansado y el Barça, fresco como una lechuga. Aún así pudo llevarse el trofeo el conjunto blanco de no ser por la gran parada del portero gaditano. Entonces llegó la Prórroga. Y el éxtasis.

Los nervios a flor de piel. Mestalla era un clamor, y el pub donde vi el partido, una caldera. El Barça siguió empeñado en su estilo, y el Madrid en pararlo e ir a la contra. Pep cambió a Villa,  inexistente en todo el encuentro, y sacó a Ibrahim Afellay. Adebayor (que jugó un gran papel dando mucho trabajo a Piqué) ya había entrado por Özil y más tarde lo haría Granero por Khedira. Con más tensión y nervios que ocasiones, Cristiano llegó con una portentosa carrera a un gran pase de Xabi Alonso, mandando el balón fuera, rozando el palo. Primer aviso, pero no sería el último. Porque el astro portugués despertó en el momento más importante, y antes de que terminara la primera parte de la Prórroga, Di María logró sacarse un centro maravilloso tras una gran pared con Marcelo (ayer confirmó que es uno de los mejores laterales izquierdos del mundo) para que CR7 clavara un cabezazo imparable para Pinto. Un cabezazo que valió la Copa del Rey después de 18 años, que rompió la sequía blanca de tres años sin títulos, que elevó a José Mourinho por encima de toda crítica y que logró acabar, por primera vez, con el Barça de Guardiola, probablemente el mejor equipo de la historia del fútbol.