lunes, 17 de octubre de 2011

Higuaín & Benzema

En la plantilla del Real Madrid existen, actualmente, dos de los mejores delanteros del mundo.Uno es Gonzalo Higuaín, el nueve de Argentina. El otro es Karim Benzema, el nueve de Francia. Pero, ¿quién debe ser el nueve del conjunto blanco? Es un debate del que se lleva hablando desde que el francés aterrizó en la capital, pero que ahora mismo se ha acentuado con creces. Y vistos la cantidad de argumentos deplorables, campañas contra uno de ellos y demás, ahí va mi más sincera opinión sobre quién debería ser titular en el esquema de Mou, tras varias cavilaciones.

Gonzalo Higuaín. Argentino, veintitrés años. Llegó al Madrid como un desconocido en Enero de 2007, con diecinueve años recién cumplidos y la corta experiencia de haber jugado 35 partidos con River Plate en dos temporadas. Sin tiempo a adaptarse, ya era titular en un equipo que remó a contracorriente durante toda la Liga, una liga que acabó ganando milagrosamente, gracias en parte a la contribución del "Pipita" en la mayoría de goles salvadores. En la siguiente temporada esperó en el banquillo su oportunidad, marcando ocho goles. La lesión de Van Nistelrooy le catapultó a la titularidad en la 08/09, en la que marcó 22 goles y se erigió como el ídolo del Bernabéu. Cuando llegó Benzema, el peso de sus 35 millones apartó a un lado al argentino, pero en apenas jornadas le arrebató el puesto para marcar 27 goles en 32 partidos, siendo el segundo máximo goleador del campeonato (sólo por detrás de Messi). Para la 10/11, Mourinho confió plenamente en él desde el principio, y el Pipa cumplió hasta su lesión de espalda en Diciembre. Reapareció en Abril falto de forma y con Benzema en estado de gracia. Su recuperación sería lenta, pero mientras le hacía un hattrick al Valencia, marcaba en la Copa América para Argentina y sudaba en cada entrenamiento por un puesto en el once. Cuando el francés se lesionó, apareció Higuaín para marcar siete goles en tres partidos.

Su eficacia goleadora es abismal: Desde que es titular en el Real Madrid (temporada 08/09) ha marcado 67 goles en 90 partidos de Liga. Ha marcado de todos los colores: de cabeza, de vaselina, regateando al portero, desde fuera del área, con un sombrero al defensa, cruzándose medio campo... es más nueve que Benzema, aunque siempre está dispuesto a caer a una banda y hacer mucho daño a base de centros bastante precisos. Una de sus mayores virtudes es su capacidad de desmarque y de visión de juego. Capaz de empezar la jugada y acabarla. Gana a casi cualquier defensa en espacios cortos. Pero sin duda, la más importante de sus habilidades recae en su mente. Ha tirado del carro de este equipo con 21 años, se ha sobrepuesto a suplencias tan injustas como inexplicables, a la competencia de jugadores de la talla de Raúl o Van Nistelrooy, a la discriminación por parte de un sector de la directiva por considerarlo un fichaje de Ramón Calderón, al favoritismo de la prensa hacia Benzema, al gol que falló ante el Lyon en octavos de la Champions 09/10, a una hernia discal, a una meningitis que le pudo matar con tan solo diez meses... la confianza en sí mismo, un valor humano incalculable. Por eso, y por su compromiso con el club, con el que soñaba jugar desde que era un juvenil, hace que muchos lo comparen ya con el mítico Raúl González Blanco.

Karim Benzema. Francés, veintitrés años. Llegó al Real Madrid con veintiún años después de haber marcado 37 goles en dos temporadas con el Olympique de Lyon en la Ligue 1. En aquel momento, Karim era considerado el delantero con más futuro del mundo del fútbol. Su juventud, su técnica y sus goles hacían de él un futbolista tentado por muchos clubes, pero fue Florentino quien logró llevarse el gato al agua por nada menos que 35 millones. Pronto llegaron las comparaciones con Ronaldo (el brasileño), algo que aumentó la presión en un jugador que ya de por sí le costó adaptarse. Chaval tímido e introvertido, empezó como titular más por lo que había costado que por otra cosa y sus inicios no fueron muy gratificantes. A la mínima que se descuidó, Higuaín le había quitado el puesto. Aún así, el francés logró marcar ocho goles en 27 partidos. Sus problemas aumentaron cuando se vio envuelto en varios accidentes de tráfico y un escándalo sexual. La titularidad en la temporada 10/11 se veía cada vez más lejana debido al buen momento del Pipa y las pocas oportunidades que recibía de Mourinho. Hasta que Higuaín cayó lesionado y el francés tuvo cinco meses a sus anchas. Sin el argentino acechando, Benzema sacó a relucir su mejor nivel y firmó una segunda vuelta espectacular: 14 goles en 19 partidos. Además, marcó goles importantes en Copa del Rey y Champions (dos al Lyon en Octavos y uno al Sevilla en semifinales). Sin embargo, Mourinho lo borró del mapa en los cuatro clásicos, los partidos más importantes de la temporada. Esta temporada, tras firmar una pretemporada sublime (ocho goles en tantos partidos) y firmar buenos partidos frente al Barça en la Supercopa, creímos ver al mejor Benzema en el Madrid. Había marcado ya cuatro goles (tres en Liga y uno en Champions) hasta que se lesionó, para que volviera Higuaín con la pólvora cargada.

Como jugador, Benzema es más completo que Higuaín. Tiene más regate, más talento, mayor templanza, mejor físico. Si le acompaña el gol, se trata de un delantero potente, explosivo. Al más puro estilo Ronaldo, pero capaz de tocar bien la pelota. Y capaz de asociarse muy bien con sus compañeros. Con la ayuda de Mou y Zidane entre otros, han conseguido hacer de Benzema un jugador transcendental en la mayoría de acciones de gol del conjunto blanco. Si se siente importante, no hay quien le pare. En la selección francesa ya es insustituible. Y en su mejor estado de forma, en el Madrid también lo es.

Por eso, ¿quién debería ser titular en el conjunto blanco? En mi opinión, ambos deberían serlo. Contar con dos delanteros capaces de marcar más de veinte tantos por temporada, con esa movilidad por todo el frente de ataque (en ambas bandas, o en el centro), perfectos para jugar a la contra formando un tridente de ensueño junto a Cristiano Ronaldo... es ridículo tener a uno de los dos en el banquillo. Han jugado poco juntos, pero creo que se pueden compenetrar a la perfección. Esta curiosa pareja me recuerda a la dupla Raúl - Ronaldo de hace unos años. Uno, rematador nato y luchador incansable; el otro, potencia y regate al alcance de muy pocos.

Aquel Valencia 2-3 Real Madrid de la temporada 09/10, cuando la baja de CR7 hizo que los jóvenes delanteros jugaran juntos, cuajando un excelente partido, demuestra que Higuaín y Benzema se pueden entender de forma magistral:



PD: En el esquema favorito de Mou, el 4-2-3-1, siempre pondría a Higuaín. Más allá de que es un jugador que me encanta y de que se lo merece con todas las de la ley, creo que para jugar con un único punta contar con un jugador con ese desmarque, esa lucha y esa capacidad goleadora es vital para un equipo.

lunes, 25 de julio de 2011

Forlán y Suárez, Suárez y Forlán

La Copa América 2011 llegó ayer a su fin y la selección de Uruguay se coronó como campeona de la competición gracias a la garra, la casta, el esfuerzo y la unión de sus jugadores, siempre tan característica de los charrúas. Sin embargo, nada, absolutamente nada hubiera sido posible si no contara con dos de los mejores jugadores del mundo: Diego Forlán y Luis Suárez, la pareja del verano.

Se trata de dos debilidades futbolísticas para mi, el primero desde Villarreal y el segundo desde que despuntó en el Ajax. Uno se ganó mi cariño metiéndole chicharros al Barça, el otro me hizo soñar con su fichaje por el Madrid cuando se lo rifaba media Europa y el prefirió quedarse en Holanda para jugar la Champions. Diego se coronó en 2010 con dos goles en la final de la Europa League con el Atlético y más tarde en el Mundial de Sudáfrica, consiguiendo el Balón de Oro a mejor jugador del torneo. Era el primer mundial de Suárez, y todo el mundo estaba expectante por ver si era capaz de hacer las diabluras y, sobre todo, las enormes cantidades de goles que hacía en Holanda en el territorio de mayor nivel. Salió casi hombros habiendo marcado dos goles en octavos frente a Corea del Sur y salvando un gol de Ghana con la mano en cuartos que pudo costar la eliminación. Fue expulsado, pero los africanos fallaron el penalti y se convirtió en héroe.

Sus carreras no podían ir mejor, aunque Suárez siguió evolucionando. Tras jugar Champions con el Ajax, en el mercado de invierno fichó por el Liverpool, un grande de Europa, para demostrar que tenía nivel de crack de Premier League. Y lo demostró. Los reds caían en picado hasta la llegada de Daglish y el propio jugador uruguayo, que venía para cubrir el hueco que dejó Fernando Torres marchándose al Chelsea. Se convirtió en un jugador clave, goleador y asistente, que estuvo a punto de meter al Liverpool en Europa. Sin embargo, hasta ahora su calidad no ha sido correspondida por la prensa y la crítica.  Mientras, en la capital española, a su pareja no le iba nada bien. El Mundial y el lastre de partidos que jugó con el Atlético durante la temporada 09/10 (los colchoneros llegaron a todas las finales) pesó mucho en el jugador, y no encontró su mejor nivel en toda la temporada. Firmó su peor registro en España, 8 goles en 32 partidos, incluso perdió la titularidad y fue apartado en numerosas ocasiones. La afición, que antes celebraba sus goles, comenzó a abuchearle como si de un vulgar pelagatos se tratara. Vidas muy distintas para dos jugadores que se reencontrarían en Argentina, para disputar el torneo más antiguo del mundo.
Fue difícil al principio para Forlán, centro de todas las críticas debido a su bajo estado de forma. Suárez, en cambio, marcaba el primer gol para los uruguayos en el campeonato. Pero Diego no decayó, y aprendió un rol que no había hecho hasta ahora: el de enganche infatigable, recorriendo todo el puntal de ataque de un lado a otro, sin descanso, para ayudar en defensa y arriba, para luchar los balones y abrir espacios para su compañero Suárez. Partidazo cuajaron ambos en cuartos de final frente a Argentina, sudando sangre hasta el minuto 120 jugando con diez, peleando los balones que llegaban como cuentagotas. En semis, el delantero del Liverpool volvió a marcar, esta vez dos tantos, pero Forlán seguía sin ver puerta, estaba desviado, todo lo que intentaba se le iba a las nubes. Aún así, su trabajo fue infatigable y constante. Y la afición charrúa se lo agradeció durante todo el torneo: ¡Diego, Diego!

Incluso en la gran final, Suárez parecía que se iba a llevar todos los méritos. En un recorte impresionante dentro del área a un defensa, firmó el primer gol para abrir el partido. Minutos después, asistía a Forlán para estrellar el balón contra el cuerpo de Justo Villar. Uno acertaba y el otro no. ¿Porqué? Pensaría el "Cacha", pero siguió luchando. Hasta que vio gol. Lo vio antes de chutar, antes de marcar. El disparo más certero de toda la Copa América entró limpio; y Forlán lo celebró como si fuera el último gol de su existencia. Pero aún hubo otro, al borde del final, con una asistencia de su compañero de cabeza (qué maravilla) y una definición de lujo. Entró en la portería lentamente, y el Monumental estalló. Tres a cero, con un magistral Diego y un magistral Luis. La pareja que todo equipo querría tener. Ambos encontraron la felicidad fuera de sus equipos, donde no se oyen las críticas, donde la afición está contigo pase lo que pase. La Copa América devolvió la sonrisa a Forlán, y encumbró a Suárez como uno de los mejores del mundo. Forlán y Suárez, Suárez y Forlán. Qué buenos sois.

lunes, 11 de julio de 2011

11/07/2010

Hoy es un gran día. 11 de Julio de 2010. La selección  española juega por primera vez en toda su historia una final del mayor torneo de fútbol del mundo. Muchos podrán decir que han visto a una gran generación de futbolistas llegar a lo más alto en esta competición, luchando con esfuerzo y coraje, jugando mejor que cualquier equipo en el planeta, y juntos con una fuerza que los hace todavía más grandes. Da igual lo que pase hoy. Han pasado a la historia. Pero a ellos no les basta. En realidad, todos soñamos con ver a Iker levantando la Copa del Mundo, pero nadie se atreve a darlo por hecho. Todos lo podemos imaginar, pero algunos se dan con un canto en los dientes si somos sub-campeones. Y eso es por el miedo. El miedo a la derrota. El miedo a perder estrepitosamente. A caer por culpa de los árbitros.  A creernos inferiores al resto. A que el fallo de las ocasiones nos cuesten caras. A que los penaltis nos priven del título. A que un codazo nos parta la cara y nos deje fuera. A que nos anulen dos goles legales. A que nos ganen por una jugada tonta.

Yo no tengo miedo, me da igual lo que diga la experiencia. Sufro en cada partido como si fuera el último de la existencia, pero no tengo miedo. Confio plenamente en ellos. Me da igual que nadie haya perdido tres finales de un Mundial. Me da igual que juegue en Holanda el que para mí no sólo ha sido el mejor jugador del mundial, sino del año entero, Sneijder; me da igual que los naranjas se cierren y jueguen al contrataque buscando al grandioso Robben. Me dan igual los fantasmas del pasado. Me da igual la mala suerte. Porque esta selección está hecha para ganar títulos. Para sudar sangre, para vencer cualquier obstáculo. La que consigue que un país entero de 46 millones de personas se pare 90 o. quien sabe, 120 minutos. Una selección que, como dijo Iker, está hecha para hacer cosas grandes. Y lo más grande está por llegar... quien sabe si a las 22:30 estaremos celebrando el mayor hito de la historia del deporte español, algo que sólo podremos ver los que existimos en estos momentos. Lo único que sé es que no quepo en sí de orgullo hacia mi selección, que confio plenamente en ella, pase lo que pase, y siempre estaré agradecido a Casillas, Reina, Valdés, Ramos, Piqué, Arbeloa, Puyol, Capdevila, Marchena, Albiol, Xavi, Cesc, Xabi Alonso, Busquets, Javi Martínez, Iniesta, Silva, Mata, Pedro, Navas, Torres, Llorente y Villa. Porque me han hecho vivir grandes emociones, emociones que no había sentido en la vida. Sólo un esfuerzo, y permaneceréis en el Olimpo por siempre. Sí que lo conseguirán. Porque son los mejores. Podemos, quien dijo que no hace tres años. Ni después de las debacles, ni de la derrota en la Confederaciones, ni la de Suiza, van a impedir que esta selección, este país, esta afición, siga creyendo. Vamos, España.

Domingo, 11 de Julio de 2010

lunes, 13 de junio de 2011

Granada F.C

El pasado sábado experimenté un encuentro inolvidable. Estaba estudiando Teoría de la Comunicación Mediática para el examen de hoy. Me conciencié a mí mismo de que no iba a salir aquella noche, por muy sábado que fuera. Gracias a ello, aquella noche no salí de mi casa. Y por eso pudo ver aquel gran partido.

Las horas pasaban y el libro de TCM se enrollaba y se enrollaba como una enredadera. Enganchado al Twitter cada dos por tres, me enteré de todos los partidos que daban: dos encuentros del Europeo sub 21, y el Granada - Celta de Vigo. Había visto las noticias de Cuatro por primera vez en mucho tiempo y recordé la entrevista que le habían hecho al entrenador del conjunto local, Fabri. Era un tipo simpático, bonachón, que aparentaba que todo lo que le está pasando ahora se lo merece y mucho. La noticia de que el recibimiento de la afición granadina al Celta fue brutal (con bengalas incluido) hacía presagiar un partido con mucha intensidad. Se trataba del partido más importante del Granada en los últimos treinta y cinco años y nadie se lo quería perder. Las calles abarrotadas, el ambiente futbolero  por toda la ciudad andaluza, y todos, unidos, con la esperanza de remontar el 1-0 que cosechó el Celta en Balaídos. Fueron alicientes suficientes para ver un partido que jamás pensé que vería, y del que estoy muy agradecido de poder haberlo visto.

Me empapé un poco de los jugadores del Granada y del Celta antes de empezar. De los locales, conocía al portero Roberto, que le disputó la titularidad en una temporada a Ricardo en Osasuna; a Orellana,atacante chileno que despuntó en el Xerez en la segunda vuelta de la temporada 09/10, y al goleador del equipo, el suizo Geijo, que se perdía el partido por lesión. Había oído hablar de Dani Benítez, interior zurdo habilidoso por el que se había interesado el Mallorca, pero de él hablaremos más tarde. Y por supuesto conocía a suplentes como Amaya, Carlos Calvo o Mensah. El Celta ya lo tenía un poco mejor supervisado, pues hasta nueve jugadores de la plantilla había visto despuntar a mitad de temporada y a muy buen nivel.

Cuando dieron las nueve, empezó el partido y dejé de estudiar. Como se podía esperar, el Granada salió enchufadísimo, propulsado por una afición que lo llevaba en volandas. Había pasado un cuarto de hora y los visitantes estaban encerrados en su área, incapaces de salir con el balón jugado. La presión era asfixiante. Orellana tuvo la primera con un trallazo que se fue al larguero en el minuto doce, y tres minutos después el medio defensivo Mikel Ricó la tuvo de cabeza a la salida de un córner. Y tanto fue el cántaro a la fuente, que marcó el chileno Orellana de cabeza tras un gran centro desde la izquierda. Eso sí, hasta el final del partido, por mucho que fue el cántaro a la fuente el balón no volvió a entrar. Y eso que pudo haber entrado en cualquiera de las 45 ocasiones de gol que tuvieron entre los dos equipos. El Granada dominó la primera parte de principio a fin, y el Celta sólo creó peligro con un disparo ajustado de Ábalo que mandó Roberto a córner. Los locales tuvieron una clarísima en un robo de Collantes en banda derecha que dejó para Ighalo, que remató flojo a las manos de Yoel. La primera parte terminaba con un tiro raso de Benítez que se perdía cerca del palo.... los nervios a flor de piel y el Celta atado de pies y manos.

Y la segunda parte parecía que no iba a cambiar, porque el Granada dispuso de hasta tres ocasiones claras de gol antes de que Catalá zancadilleara a Ighalo provocando penalty para los rojiblancos. El encargado iba a ser Dani Benítez, que estaba siendo el mejor del encuentro... y el balón se le fue al palo. Corría el minuto 60 y  fue entonces cuando entraron al campo De Lucas y Trashorras, suplentes en el Celta inexplicablemente. Fue entonces cuando los gallegos controlaron el balón y al Granada por primera vez en todo el partido, guiados por un gran Trashorras. Los rojiblancos confiaban a partir de entonces en una contra de Dani Benítez, incansable, que se llevaba el balón a su izquierda una y otra vez... en una de ellas, en el minuto 89, centró para que Orellana mandara el balón al palo, por tercera vez en el partido. Y para acabar, una nueva ocasión clarísima de Dani Benítez, en un disparo que se fue rozando de nuevo el poste. Así acabó el partido, con 1-0 y múltiples ocasiones... pero ojo, aun quedaba la prórroga.

Y nada más comenzar los 30 minutos restantes, nuevo penalty, polémico, para el Granada. Volvió a lanzarlo Dani Benítez. Y para el asombro del campo de Los Cármenes entero...  ¡Lo paró Yoel! El joven portero del Celta ya parecía un muro infranqueable. Y lejos de amilanarse o de defender lo suyo cualquiera de los dos equipos, ambos se fueron al ataque y el partido se convirtió en un corre-calles donde reinaba la locura y bailaban las defensas. Un partido de segunda se había convertido en un espectáculo al más puro estilo Premier League. Acabó la primera parte, como no, con un tirazo al larguero de Trashorras. Y en la segunda más de lo mismo. Mientras en una mitad del campo expulsaban a Roberto Lago (Celta), en la otra Trashorras volvía a mandar otro balón al larguero casi desde su casa. Corría el minuto 118 y el árbitro, extasiado de tanto suceso (como dijo Alfredo Relaño, pasaron más cosas que en los cuatro clásicos juntos) pitó el final ha falta de dos minutos, por equivocación. Se acabaron jugando, con una última ocasión del Celta que casi deja helados a los rojiblancos.



Y como no podía ser de otra forma, llegamos a los penaltis. Tras 120 minutos de infarto, 45 ocasiones de gol,  dos penaltis fallados, cinco remates a la madera, una expulsión y trece amarillas, comenzaba la lotería para ver quien se metía en la final de los Playoff, el último paso para llegar a la ansiada Primera División. Se metieron todos hasta el cuarto penalti excepto uno que mandó fuera Carlos Calvo. En ese mismo lanzamiento, volvía a tirar otro penalti Dani Benítez, tras los dos que había fallado. Con una mente fría y un par de huevos bien puestos, mandó el balón al lado contrario que se lanzó el portero, entrando el balón de forma lenta y elegante. Un tío valiente, y muy muy grande. Marcó el Celta y el quinto penalti lo decidía todo. Ya habían expulsado anteriormente a Iago Aspas por mandar callar a la afición rojiblanca tras marcar su penalti. Entonces lanzó Oscar Pérez a lo panenka, de manera espectacular, y le dejaba la presión a Michu. El chaval mandó el balón a las nubes, en la que podía haber sido la clasificación de los vigueses. Y para asombro de todos, el portero Roberto se encargó de marcar primero, y parar después, los dos penaltis decisivos para llevar al Granada a la primera final de un Playoff en la historia, tras 35 años sin estar tan cerca de Primera, en un partido que nunca olvidaré.

viernes, 27 de mayo de 2011

Real Madrid: Un temporadón que no es suficiente

Como tengo un poco abandonado este blog (estoy entregado a Correte-labanda en cuerpo y alma, además de escribir semanalmente en el blog argentino "Timossi Fútbol"), he decidido usarlo únicamente para aquellos asuntos sentimentales, emocionales y de experiencias vividas por mi persona.  Estos brotes no suelen darme con frecuencia, por lo tanto pueden pasar incluso meses para que escriba. Pues eso.

Hablemos de la temporada del Real Madrid. Para mi, espectacular. Pero enfrente ha tenido, una vez más, al mejor equipo del mundo, que le ha cortado el paso en dos frentes (Liga y Champions) y se lo ha puesto difícil en uno (Copa del Rey). Es decir, si quedar segundos en Liga, campeones de Copa del Rey y Semifinalistas de Champions es un temporadón, la del Barça (Campeón de Liga, Subcampeón de Copa y posible campeón de Champions) es de otra galaxia.

Si hablamos de la Liga, he de decir que conseguir 92 puntos, siendo el segundo mejor subcampeón de la historia (el año pasado fue el mejor con 96), es un mérito enorme, pero el fallar en momentos decisivos en los que el Barça no ha fallado (hasta que la Liga no estuvo sentenciada el Barça sólo había perdido un partido) propició que los blancos se descolgaran en la lucha. Lo raro y difícil de entender es que el Real Madrid pinchó en los partidos menos esperados, y sin embargo goleó en sus estadios a los rivales más difíciles. Quizás para los partidos en los que el rival pequeño se encierra, se debería jugar como en el último partido de Liga ante el Almería, en el que ganamos por ocho goles.Ya sé que en ese encuentro nadie se jugaba nada, pero yo veo al Madrid capacitado para acabar con cualquier rival si es capaz de jugarle de esa manera, en tromba y con Xabi Alonso como único mediocentro. Quizás nos metan uno o dos goles, pero lo más probables es que nosotros marquemos siete u ocho. (Lo digo enserio, para los partidos en casa ante rivales difíciles deberiamos jugar así, o en su defecto con Sahin junto al tolosarra y cuatro atacantes).


Mourinho encontró pronto un once, el conocido como "El Once de la Felicidad": Casillas, Ramos, Pepe, Carvalho, Marcelo, Xabi Alonso, Khedira, Di María, Özil, Cristiano Ronaldo e Higuaín. Aunque el equipo no empezó con mucho gol (sólo marcaron tres goles en los primeros tres partidos) pronto la delantera se reactivó, hasta el punto de que CR7 se disparó en el Pichichi, Higuaín marcó siete goles en nueve partidos y el equipo se colocó líder antes del Clásico. Pero la temporada dio un giro inesperado con aquel 5-0 en el Camp Nou. Fue una muerte súbita. Los blancos fueron totalmente inofensivos y los azulgranas hicieron lo que quisieron. Fue una humillación brutal que dejó sucuelas, aunque no lo demasiado fuertes como para caer en picado. El Real Madrid supo reinventarse ante la situación y la preocupación de la lesión de Higuaín, jugador clave en el esquema de Mou hasta ese momento. Se tuvo que confiar en Karim Benzema, después de varias probaturas sin él, y el francés acabó por explotar. Goleaba en Copa y Champions, pero la Liga se le resistía. Los blancos consiguieron cinco victorias consecutivas, pero pincharon inexplicablemente en Almería, donde el Barça había marcado ocho goles hacía unas jornadas. Un palo en el último minuto y un penalti no señalado provocaron que los azulgranas se fueran más en la clasificación. Era el último partido de la segunda vuelta.
         
El brasileño, uno de los mejores esta temporada en el club blanco
Para colmo, dos jornadas después, el Madrid perdía en el Reyno de Navarra en uno de los peores partidos de la temporada. Los blancos no tuvieron ocasiones y apenas inquietaron la meta de Ricardo.En aquel partido debutó Adebayor, que llegó como único fichaje de Invierno para hacerle competencia a Benzema y cubrir la baja del Pipita. En ese momento, el Madrid se ponía a siete puntos de distancia al liderato. Todo se veía más negro,pero el equipo no tiró la toalla. Ganó con comodidad a la Real Sociedad y logró ganar en uno de los campos más difíciles de la Liga BBVA, Cornella El Prat, jugando con diez desde la primera jugada del partido por la expulsión de Iker y jugando con un trabajo espectacular y una casta inmensa. El Madrid se había conseguido poner a cuatro puntos gracias al empate del Barça en Gijón, y Benzema había conseguido ser el jugador determinante que se esperaba hace mucho tiempo, marcando ocho goles en seis encuentros; pero la cosa se volvió a torcer cuando el Madrid empató en Riazor. No fue un partido nada bueno, parecía que el Madrid no encontraba las ideas para llegar a la puerta de Aranzubía. El partido, como ante Osasuna, resultó desesperante. Y es que también ocurrió ante el Sporting de Gijón, en para mí el partido clave para dejar la Liga en manos del Barça. Los blancos debían mantener la distancia con el Barça, que en ese momento era de cinco puntos (los azulgranas empataron en el Pizjúan) pero el Madrid no demostró la eficacia en su campo que llevaba logrando durante toda la temporada (había ganado todos y cada uno de los partidos, en todas las competiciones sin excepción) y sucumbió ante un Sporting que también fue inofensivo, pero que marcó ya transcurrida gran parte de la segunda parte y obligó al Madrid a remontar desesperadamente. Hasta tres veces sacaron los rojiblancos tres balones en línea de gol, y el Madrid se fue de su estadio sin ver puerta y viendo como la Liga se iba para Barcelona. La ventaja ya era, con la victoria de los azulgranas en el Madrigal, de ocho puntos.

CR7: 41 goles en 34 partidos
Ocho puntos que fueron insalvables. De nada valió golear al Athletic en San Mamés, porque en el Clásico al Barça le valía el empate, y así fue. Los blancos jugaron un gran partido, muy digno ante un rival estratosférico, pero el resultado no fue a más. Por lo que, salvo la derrota ante el Zaragoza, el resto de encuentros que quedaban se limitaron a ver como el Madrid masacraba a sus rivales por orgullo, y sobre todo, por que Cristiano Ronaldo lograra no sólo el pichichi, sino el récord de goles en una temporada en toda la historia de la Liga Española. 29 goles en las últimas seis jornadas convirtieron al Madrid en el máximo goleador de la temporada, siendo Cristiano el máximo protagonista con once tantos (en cuatro partidos) logrando superar a Hugo Sánchez y Zarra con una cifra de otro planeta: 41 goles. Es el consuelo de una temporada que no ha estado mal, si contamos que el Madrid ha hecho una de las mejores campañas de su historia, ha ganado tanto en casa como fuera a Valencia, Villareal, Athletic, Sevilla y Atlético de Madrid (del 3º al 7º); ha sido el máximo goleador del campeonato, ha hecho debutar a diez canteranos y ha descubierto que tiene una camada de jóvenes futbolistas que han dado un nivel impresionante (Özil, segundo mejor asistente del campeonato con 17 pases de gol; Di María como un jugador eléctrico, rápido, con regate y gol; Marcelo demostrando que es uno de los mejores laterales izquierdos del mundo). Lo malo y lo peor para el Madrid es que el eterno rival ha hecho una temporada áun mejor. Y eso, siempre duele. Nos vemos al año que viene ;)

PD: Este resumen de la Liga 2010/2011 del Real Madrid es estrictamente deportivo. Creo que ya se ha hablado suficiente de lo que ha pasado en ruedas de prensa, oficinas de la UEFA y demás.